Escrito por Miguel Ángel García García

Si me permiten un símil, la anterior crisis fue una racha de viento, la que viene es un huracán
Hace ya once años que España y el mundo entero se sumieron en una profunda crisis financiera e inmobiliaria, algunos países lograron salir a los pocos años y volver a una apacible senda de estabilidad económica, pero en Europa fue muy distinto, y en España aún más, a pesar de que político tras político nos hayan ido diciendo que ya no estamos en crisis, para nada es así, no hemos conseguido casi salir de ella. ¿Lo peor? Se avecina otra gran crisis mundial, que esta vez parece ser mucho más dañina que la anterior. Si me permiten un símil, la anterior crisis fue una racha de viento, la que viene es un huracán.
Quiero hacer algo que no se hizo la anterior crisis, explicar con claridad los motivos por los que se produciría y avisar de las consecuencias que puede tener, esperando así que el común de los ciudadanos entienda lo que sucede y qué se puede hacer para evitar catastróficas consecuencias.
Entre las muchas causas que provocarán el comienzo de esta nueva crisis debo destacar las grandes medidas proteccionistas que están llevando a cabo las grandes superpotencias como Estados Unidos o China, la principal perjudicada de esta guerra va a ser la Unión Europea. Primero porque los principales socios comerciales extracomunitarios que tenemos son precisamente estas dos superpotencias, si nos cierran la puerta nos quedamos con una mano delante y otra detrás.
La zona euro no supo tomar las medidas adecuadas para salir de la anterior crisis financiera, al contrario que Estados Unidos que sí supo manejar los tipos de interés para sacar a flote las finanzas
En segundo lugar, y enlazo ya con la parte financiera, la zona euro no supo tomar las medidas adecuadas para salir de la anterior crisis financiera, al contrario que Estados Unidos que sí supo manejar los tipos de interés para sacar a flote las finanzas (el caso Chino es distinto pues al no estar tan abierto al exterior en aquel momento la crisis global apenas le hizo mella), aún no hemos acabado con el periodo de medidas extraordinarias para salir de la crisis (once años llevamos así) y hemos agotado la opción de usar los tipos de interés para salir de una nueva crisis, al estar cercanos al 0% no se puede contar con ellos para mantener una política expansiva que reflote la economía tras la quiebra de ésta.
Las oleadas de proteccionismo, la guerra comercial y el cierre de los mercados provocarán una situación de desabastecimiento y de falta de ingresos
Concretamente en España, debemos tener en cuenta que dependemos sobremanera del comercio exterior, tanto a nivel importación como exterior, por lo que las oleadas de proteccionismo, la guerra comercial y el cierre de los mercados provocarán una situación de desabastecimiento y de falta de ingresos. A esto debemos sumarle la gran inestabilidad política que tiene España, el hecho de que no se forme gobierno hace que falle la confianza en nosotros -tanto para el exterior como para los propios españoles-, debemos sumar también la gran crispación social latente en nuestro país por diversos temas políticos.
Otro problema que tenemos en España es la precariedad laboral, esto es algo a tener en cuenta con la venida de la crisis, la anterior reforma laboral facilitó el despido de miles de trabajadores en este tipo de situaciones, otra situación de recesión económica puede llegar a provocar despidos masivos que socaven las posibilidades de recuperación al carecer de la fuerza laboral tan necesaria.
La creciente desigualdad a nivel mundial va a verse aún más incrementada con la llegada de esta nueva crisis, la mayoría de la población obrera no ha podido recuperar los ingresos o ahorros que tenía previamente a la anterior crisis al contrario que la esferas más acaudaladas de la sociedad, que cada vez se han ido haciendo más ricas e incrementando su poder adquisitivo. Por lo tanto, en una situación de crisis los pobres serán aún más pobres, y los ricos -aun perdiendo capital- seguirán siendo ricos.
Estamos a punto de entrar en el ojo de un huracán habitando una casa hecha con palitos de madera, aun siendo inminente la crisis todavía tenemos tiempo de tomar las medidas adecuadas para que los efectos no sean tan catastróficos, sobre todo es el momento de recapacitar y no tomar las decisiones que se tomaron anteriormente pensando únicamente en la economía, es el momento de pensar en las personas, en el pueblo, es el momento de ayudar a que la gran mayoría de habitantes de este país -los que no nos encontramos en el porcentaje acaudalado- no se vean absorbidos por la vorágine.
Miguel Ángel García García, es Graduado en Economía por la Universidad de Murcia, y además escribe con frecuencia artículos para eldiario.es.
