Javi Soto es Licenciado en Pedagogía por la Universidad de Murcia (Premio Extraordinario y Premio Nacional de Fin de Carrera) de su pasión por el teatro y la pedagogía, funda ImproVivencia (2012-2018) donde desarrolla el arte de la improvisación encima de los escenarios y como metodología de formación.
Actualmente ofrece su método Improv & Grow Up, donde aplica técnicas y herramientas de la improvisación para el desarrollo de SoftSkills. Su frase favorita es "Improvisar es dejar que pasen cosas".

Javi Soto «Hay personas que saben mucho pero que no saben todavía comunicar o trabajar en equipo de una forma equilibrada y constructiva»
- P. ¿Qué es el método Improv & Grow Up? ¿Y cómo surgió la idea?
R. El método Improv & Grow Up es el método de formación basado en mi experiencia como actor y pedagogo con el teatro de improvisación para el desarrollo de actitudes y competencias. La Impro, es un género teatral de alcance mundial, donde el público no sabe lo que va a ver, y los actores tampoco sabemos lo que vamos a hacer. Es un ejercicio apasionante y continuo de creatividad espontánea al servicio de la creación de historias. Por lo tanto, imaginad el gran ejercicio de concentración, escucha, saber ser, saber estar, comunicación, trabajo en equipo, creatividad… que hay que poner a disposición de uno mismo y los demás para que eso salga bien. La Impro no se prepara, se entrena.
Además, la improvisación es una herramienta increíble en los tiempos que vivimos. Ya que aprender a improvisar es sinónimo de gestión de la incertidumbre, adaptación al cambio, versatilidad, creatividad y aceptación.
Las formaciones que actualmente estoy impartiendo con el método Improv & Grow Up son: trabajo en equipo, hablar en público, liderazgo, motivación y creatividad.
La idea surgió de unir mis pasiones. Por un lado, soy Pedagogo y me encanta ayudar a las personas en el entorno de aula. Por otro lado, soy actor y me encanta subirme a un escenario y que pasen cosas. Pensé: ¿Y si unimos todo? Pasión + Talento + “Lo que el mundo necesita”. Al principio, en 2012, nace como Proyecto Pedagógico que luego evoluciona a Compañía de Improvisación. Hoy, el método Improv & Grow Up es un método propio que retrata mis valores y que habla de la historia que queremos contar. De hecho, si en el teatro aprendemos a contar grandes historias, ¿Por qué no utilizamos todas esas claves para ayudar a las personas?
- P. ¿Para qué empresas sueles trabajar? ¿Qué buscan las empresas cuando contratan tus servicios?
R. Suelen ser empresas que buscan en la formación algo diferente, vivencial y ameno. Mi formación es divertida e ilusionante. Muy activa, participativa y dinámica. Y suele representar un cambio en la relación de lo que hasta ahora había sido la formación en la empresa. (Mucho PowerPoint y exceso de contenido). Me gusta decir que los alumnos se quedan siempre con lo que hacen, no con lo que les digamos. Por lo tanto, ¡Que hagas muchas cosas!
Lo que más buscan las empresas en mis formaciones es cohesión, comunicación y sentido de pertenencia. Sobre todo necesitan potenciar la base de su disfunción como equipo que es la confianza. Y además sensibilizar acerca de cómo el trabajo de las personas repercute en todo lo demás.
También empresas que están en proceso de reestructuración afrontando cambios complejos. Donde es importante ser conscientes de qué relación tenemos con el cambio, y qué actitudes favorecen o no la confianza en momentos tan cruciales. Me gusta decir que es muy fácil trabajar en equipo cuando todo va bien, el reto o el desafío está en la adversidad del cambio.
Por último suelo trabajar mucho con emprendedores. Donde encontramos en la improvisación habilidades y competencias personales esenciales. Sobre todo, el despertar de la conciencia hacía qué vida están teniendo y cuál quieren tener. Emprender es cuestionar cómo quieres vivir.
- P. ¿Por qué son tan demandadas hoy en día las habilidades sociales por las empresas?
R. Las habilidades sociales son esenciales para la vida. Hay personas que saben mucho pero que no saben todavía comunicar o trabajar en equipo de una forma equilibrada y constructiva. Como metáfora me gusta decir que las habilidades sociales son como la grasa de una maquinaria. Sin la grasa puede funcionar, ¿Pero es posible que la máquina se rompa en algún momento? Hay un paso fundamental en todo esto: tenemos que conocernos mejor y conocer a los demás para ayudarlos mejor. Lo otro, es no tener clara la repercusión que tiene tu actitud en tu trabajo y para toda la empresa.
- P. ¿Es fácil hacer que la gente colabore y se involucre al máximo en tus formaciones?
R. Normalmente, la formación va pasando por un arco emocional en el que vamos sembrando la confianza y su implicación. Los juegos y dinámicas son espejos donde los participantes deben verse reflejados para evidenciar y reflexionar acerca de cómo están trabajando y cómo les gustaría trabajar.
Es habitual que encontremos resistencias en los ejercicios que hablan de nuestras inseguridades y de nuestra incomodidad para con ciertas cosas. El sentido del humor y la atmósfera de confianza y respeto son vitales aquí para que todo el mundo se sienta bien y podamos sacar lo mejor de nosotros mismos.
- P. ¿Qué le dirías a una persona que no es feliz en su puesto de trabajo?
R. Que antes de tomar cualquier decisión (no tomarla también lo es), que reflexionemos y nos miremos hacia dentro acerca de qué es lo que realmente nos motiva del trabajo y porqué sería diferente en otro lugar. Hay un deporte nacional es que “echar balones fuera”. Es probable que, aunque nos sintamos infelices, podamos hacer más cosas que dependan de nosotros mismos y con las que podamos influir, y que nos ayuden a sentirnos más felices. Y por último la aceptación. Hay cosas que ni dependen de nosotros ni podemos cambiarlas… tenemos que aprender a soltar.
- P. ¿La energía que transmites en tus formaciones, ¿se debe canalizar o debemos ir todo el día motivados?
R. En mis formaciones siempre digo que parece hasta fácil esto de trabajar. Desde luego no lo es. Sin embargo, si es evidente que las personas hacemos las cosas más complejas, consciente o inconscientemente. La motivación no es un estado. No es tener ánimo o ganas. Tampoco es tomarse 3 cafés esa mañana. La motivación es tener motivos para hacer las cosas. Algo realmente importante por lo que merezca la pena levantarse, ir al trabajo y querer trabajar. Ese motivo puede ser algo más grande que la tarea en sí misma, puede ser algo tan grande como tu propósito y el “para qué” haces lo que haces y qué repercusiones tiene.
- P. Por último, nos gustaría que nos contaras alguna anécdota de tu trabajo que recuerdes de manera especial.
R. Recuerdo de manera muy especial la primera formación que impartí en Sevilla. Se trataba de un curso de Trabajo en equipo y la dinámica con la que empezábamos se les tentaba a los alumnos cantar. No hizo falta más, participé de una fiesta rociera donde mis alumnos sevillanos y sevillanas me enseñaron a celebrar la vida como nadie. ¡Viva Sevilla! 😀

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