Juan Andrés Gálvez Pujol es director ejecutivo en CLÍNICA DENTAL GALLUD,CEO en Decimo Mobile DSD, medalla de bronce al Mérito Profesional por el CGS de Alicante, además de trabajar durante más de 20 años como Graduado Social en PULSA ASESORES.
En sus ratos libres, intenta distraerse dirigiendo la muestra audiovisual CINEMA PANISO, y posee su propia productora audiovisual ZICUTA MEDIA.

Juan Andrés Gálvez: «Ahora es cuando me encuentro más cerca de cumplir mi sueño, ya soy director, y mi película es Clínica Gallud»
- P. ¿Qué fue lo que le llevó a parar en Clínica Gallud?
R. Siempre quise ser director de cine. Crear mis propias películas de ficción y rodarlas. Me fascinaba tener una historia en la cabeza y, con actores, ayudantes de producción, diseñadores de efectos especiales y demás equipo llevarla a cabo.
Después de más de 20 años de autónomo, en un despacho profesional como Graduado Social, ahora es cuando me encuentro más cerca de cumplir mi sueño. Ya soy director, y mi película es Clínica Gallud. Y, aunque pueda parecer algo extraño, contando como llegué a la gerencia de Clínica Gallud lo podréis entender.
Clínica Gallud había sido un referente del sector en Orihuela, pero en el año 2015 se encontraba en una situación difícil. Se abrían varios escenarios. Desde su cierre definitivo al traspaso. Había agotado su modelo de negocio. Fundada en los años 50 y después de tres generaciones de dentistas, la clínica necesitaba tomar una nueva dirección. El sector dental es muy dinámico y es uno de los que mayor modernización implementa de forma constante. Los tratamientos, materiales y conocimientos cambian a una velocidad brutal. Por ello, si no estás en la ola al final te ahogas. Manuel Gallud y yo éramos vecinos y amigos de toda la vida y desde hacía muchos años era su asesor fiscal, contable y laboral. Conocía de buena mano los pros y los contras del negocio y en qué situación se encontraba.
Manuel buscaba una salida para una empresa familiar que durante 70 años había estando prestando sus servicios. Al final, de todas las alternativas que tenía, decidió traspasar su negocio a José Ángel Rodríguez Celdrán (Pepe), que en ese momento era trabajador de la empresa y muy amigo de Manolo.
Pepe y yo también nos conocíamos desde hacía mucho tiempo y yo, como asesor, le hacía algunas gestiones de vez en cuando. Cuando se vio con la responsabilidad de continuar con la actividad, además de la emoción de convertirse en su propio jefe, tenía la incertidumbre de buscar algún compañero para emprender el nuevo camino que se abría ante él.
Tuvo varias opciones. Asociarse con algún compañero de trabajo o con algún dentista que conociera mejor que él el sector (decir que ni Pepe ni yo somos profesionales del sector). Cuando se presentó en mi despacho y me expuso sus incertidumbres, ideas y temores ante el nuevo proyecto, yo lo vi claro. Tenía delante de mí la oportunidad de poner en práctica todo lo que había aprendido durante los años de trabajo en mi despacho. En una asesoría se aprende mucho, ves pasar a muchos empresarios, cada uno con una forma de ver y de hacer las cosas. Y eso te da una multitud de puntos de vista que quizás otros no tengan. Y entonces se lo dije en ese momento. «Pepe, yo estaría dispuesto a ser tu socio. Creo que podemos hacerlo muy bien.» Pepe se quedó extrañado, no se esperaba ni por un casual que yo le dijera aquello. «¿Tú?, nunca habría pensado en ti», me dijo. Cuando se fue de mi despacho habló con Manolo, y éste le dijo que nos conocía a los dos desde hacía mucho, y que si esperaba su consejo, que no se lo pensara y que se asociara conmigo.
Al día siguiente me llamó. Y de ésta forma aparecí en Clínica Gallud.
Desde el principio asumí la dirección de la empresa, mientras Pepe, que había estado trabajando con Manolo 15 años, se encargaba del trabajo de la clínica día a día.
Planteamos un cambio radical en todos los aspectos (instalaciones, profesionales, orientación al paciente…, para actualizar de ésta forma el negocio a las exigencias del mercado.
De enero de 2016 a día de hoy hemos sorteado una infinidad de adversidades y retos. Hemos logrado en menos de 4 años casi triplicar nuestra cuota de mercado. Y esto solo ha sido posible por qué somos un equipo volcado en nuestros pacientes y muy motivado en lo que hacemos.
Y lo más fascinante de todo es que, durante estos años en Clínica Gallud, he tenido que dirigir a un equipo de personas fascinante, como si fuera mi propia película. He sido capaz de imaginar una historia con unos personajes muy bien definidos, con una trama muy emocionante, con su comedia, drama, ciencia ficción y a veces puro terror. Dirigir una empresa como ésta es lo más parecido a dirigir una película.
Me siento como un Spielberg de las clínicas dentales y estoy muy orgulloso de estar dónde estoy y con quién estoy.
- P. En su clínica, además de Odontología se ofrecen otros servicios, ¿Es su negocio una Policlínica?
R. Actualmente es una Clínica de Especialidades Médicas. Aunque el 90% de nuestro negocio es el dental, decidimos incorporar otras especialidades con el fin de dar más servicios a nuestros pacientes.
Mónica Ruiz es nuestra Fisio-Osteópata. Es una gran persona y profesional. Le encanta su trabajo y tiene un gran número de pacientes. Lleva con nosotros más de 2 años y es una excelente compañera. Estamos muy contentos con el trabajo que desempeña en la clínica.
Amanda Pacheco es nuestra psicóloga. También está con nosotros casi dos años y no puedo decir de ella menos que lo comentado ya de Mónica. Es una profesional que está prestando un servicio muy importante a sus pacientes, y es una de las alegrías de la clínica.
También tenemos servicio de nutricionista y logopeda.
Al final hemos logrado un equipo de personas el cual está bastante unido.
- P. Cuando se imparte Formación en las empresas, ¿cree que ésta debe ir ligada con la estrategia de la misma? ¿Cómo lo hace usted en su empresa?
R. Hace un año hice un curso de coaching para directivos en Valencia. Tenía mucho interés en hacerlo. Me tenía que desplazar una vez por semana a Valencia durante varios meses.
Fue muy estimulante. Un revulsivo que me dio un chute de autoestima y convencimiento. En él aprendí tres cosas muy importantes.
La primera fue que, a pesar de mi desconocimiento en la dirección empresarial, había tomado decisiones durante 2 años de forma intuitiva pero acertada en la clínica. Fue como ponerle nombre a las cosas. Por ejemplo, yo sabía que Pepe hacía las compras, y que yo llevaba la atención a los pacientes, pero no había hecho un organigrama de la empresa para ubicar los puestos de trabajo, sus funciones, obligaciones y jerarquías.
La segunda cosa que aprendí fue que, a pesar de estar rodeado de un grupo maravilloso, esas mismas personas iban a esperar siempre que yo tomara una decisión sobre las cosas, y muchas veces esas decisiones iban a ir en contra de sus intereses. Pero siempre iba a ser yo el farolillo guía para lo bueno y para lo malo. Por un lado daba la ansiedad que puede producir una caída al vacío y por otro era inflar el ego que tiene un padre con unos hijos buenísimos a los que cuidar.
Y la tercera cosa que aprendí fue a gestionar la soledad que tenemos que asumir todos los directivos, porque al estar en la cima, ahí arriba siempre vas a estar sólo.
Y todo ello lo aprendía gracias a la formación. La experiencia te da mucho, muchísimo, pero la formación es como las vías por donde va un tren.
Un directivo no puede pretender dirigir bien si no está bien formado. Y en el sector de clínicas dentales, como he comentado, todo cambia y avanza a velocidad de vértigo. Los profesionales están constantemente formándose, haciendo cursos de reciclaje, e incorporando nuevos conocimientos sobre materiales, técnicas y tecnologías. La formación para ellos es sistemática.
No podría imaginar cómo hacer nuevas inversiones en la clínica si previamente mis profesionales no conocieran esos avances a través de la formación. Sería como comprar con los ojos cerrados. La formación tiene que ser continua y especializada en las empresas. Hacerlo de otra forma hoy en día es un error gravísimo.
- P. ¿Qué opina que es más complicado dirigir a un grupo de empleados reducido o a una plantilla más numerosa?
R. No creo que el número de personas sea relevante. Lo importante es la calidad de la organización, el diseño de la estructura de la empresa, su organigrama. Cuando las funciones, obligaciones y la jerarquía están bien definidas, el número es una variable despreciable. Y lo que nunca hay que perder de vista es a las personas. Muchos empresas, muchos directivos, ven en sus plantillas simples números. A las personas y hay que tratarlas como personas. Siempre. Si eso lo tenemos presente todos los días, tendremos una plantilla sana, motivada y unida. Tenemos que tener en cuenta que en las empresas nuestro principal cliente es nuestro compañero de trabajo, el cual depende de cómo hagamos las cosas. Y eso hay que inculcarlo.
- P. ¿Cómo cree que afectará a las Pymes la Revolución Digital en un futuro? Y, ¿De qué manera lo hacéis en vuestra Clínica para adaptaros a los nuevos cambios?
R. Yo ya no lo veo como una revolución en sí, sino como una revolución constante y necesaria. Ya está aquí, y mañana tendremos que ir incorporando cosas nuevas si o si. Y las empresas ya lo estamos haciendo desde hace tiempo. Nosotros en Clínica Gallud desde hace más de un año hemos digitalizado toda la clínica. Consentimientos informados, protección de datos, historial clínico…. Todo a través de firma digital, lo recogemos en las tablets y se almacena en un servidor encriptado, todo a través de empresas especializadas. Próximamente incorporaremos las citas online, y los escáneres 3d para hacerlo casi todo, de manera digitalizada. Esto es imparable, y la empresa que no lo haga, no va a tener opciones ante su competencia.
- P. ¿Cómo lo hacéis para competir con las grandes marcas? ¿Cuál es vuestra estrategia de diferenciación?
R. Es fácil, aunque no lo parezca. En nuestra clínica inculcamos todo los días a nuestro equipo que, el paciente es el centro de todo. Es como nuestro Totem. En la clínica hay dos personas que se dedican exclusivamente a la atención del paciente. Desde que una persona entra a la clínica hasta que sale tenemos la obligación de acompañarla en todo. Dando toda la información que requiera, atención necesaria ante los miedos que siempre tenemos todos cuando acudimos al dentista. Es lo mismo que cuando hablaba de la plantilla de la empresa. No podemos olvidar nunca que tratamos con personas.
Esto no se suele tener en cuenta en las grandes cadenas dentales. Suelen primar el «número» a la «persona».
En nuestra clínica los pacientes ya saben y entienden que trabajamos con los mejores materiales y tecnologías, que nuestros profesionales son de primera y que las instalaciones son ideales. Por esta razón nos esforzamos constantemente en la calidad de la atención al paciente.
Y esa es nuestra estrategia, poner al paciente en el centro de todas nuestras decisiones y la calidad en su atención como nuestro mantra diario.
- P. Por último, nos gustaría que nos contaras alguna anécdota de tu trabajo que te haya sucedido en estos últimos años.
R. Después de 4 años en Clínica Gallud, tengo muy interiorizado el vocabulario médico y conozco a la perfección los tratamientos, por ello me suele pasar que muchos pacientes que vienen por primera vez o no me conocen se dirigen a mí como si fuera dentista, y claro, me echo yo mismo una mirada de arriba abajo y tengo que informarles rápidamente del error. A veces es muy cómico.
Luego, casi todo el mundo siempre me dice, «eres hijo de Manuel Gallud ¿verdad?. Por supuesto, somos amigos, algo se nos habrá pegado, pero no. Tengo que volver a sacarlos de su error.
