Escrito por Rocío Bejarano

Se entiende por socialmente responsable toda aquella “contribución activa y voluntaria para un mejoramiento social, económico y ambiental por parte de las empresas”
El título que acabas de leer ha pasado totalmente desapercibido y como algo común, cotidiano y de “moda” por tu cabeza. Créeme, realmente no tienes ni idea de la magnitud que acarrea.
¿Cuántas veces has visualizado anuncios publicitarios en los que te han creado la convicción de que en las empresas todo es bienestar, igualdad, armonía, familiaridad…? Demasiadas. Todo MENTIRA.
Empecemos pues, situándonos.
¿Sabemos realmente cuál es la función de una empresa? ¿Qué es eso de “socialmente responsable”?
Toda empresa puede entenderse como una organización dedicada a actividades o persecución de fines económicos para satisfacer las necesidades de bienes/ servicios de la sociedad. Es decir, entes con ánimo de lucro que se relacionan con la sociedad. Y se entiende por socialmente responsable toda aquella “contribución activa y voluntaria para un mejoramiento social, económico y ambiental por parte de las empresas”.
En las propias definiciones es donde ubicamos parte del “problemita” de la responsabilidad social empresarial. Ánimo de lucro VS voluntariedad.
Si nuestro fin como empresa es obtener el mayor lucro posible, a su vez reduciremos al máximo los gastos que no nos reporten beneficio directo. Aquí está la cuestión.
Ser socialmente responsable NO es gratis.
Aquella actuación éticamente responsable surgida de una obligación legal no podrá considerarse RSE; como bien señala la Confederación Española de Organizaciones Empresariales
Hablar de responsabilidad social empresarial quizás suene a comportamiento ético y moral, desarrollar una buena conducta que esté calificada como tal y fin. Pues no. Todo va más allá de ese simple comportamiento. Puesto que, aquella actuación éticamente responsable surgida de una obligación legal no podrá considerarse RSE; como bien señala la Confederación Española de Organizaciones Empresariales; “no podrás vender como RSE lo que legalmente tienes que cumplir”.
Muchas empresas desean ser calificadas como RSE por todo lo que ello permite; mejora la capacidad de contratación y retención del empleo, previene riesgos, mejora la productividad, fideliza al cliente, y sobre todo mejora la imagen corporativa de la empresa. Pero, si aporta beneficios a la empresa, ¿por qué existe un número pequeño de ellas que son calificadas como tal?
Un proceso costoso no sólo económicamente, sino también arduo en preparación, recursos humanos y tiempo; pues deben superarse evaluaciones, entrevistas, proyectos…
La razón principal radica, como hemos dicho anteriormente, en la voluntariedad y coste que supone calificarse responsable socialmente. Certificar la RSE de una empresa consiste en la obtención de un reconocimiento externo otorgado por una entidad independiente y debidamente acreditada que avala, a partir de una auditoría de RS el diseño, desarrollo e implantación de un sistema de gestión de responsabilidad social. Un proceso costoso no sólo económicamente, sino también arduo en preparación, recursos humanos y tiempo; pues deben superarse evaluaciones, entrevistas, proyectos… todo debe orientarse a los parámetros exigidos para poder obtener la deseada calificación.
Y, si después de todo el esfuerzo que ello supone, las empresas observan que sus competidoras que no han realizado un mínimo intento por calificarse como responsables no son penalizadas por su pasividad, dará lugar al efecto llamada de no iniciar proceso para dicha calificación. Lamentablemente, a pesar de poseer un marco normativo extenso para la responsabilidad social empresarial, tanto en ámbito comunitario, nacional e internacional, que pretende fomentar e incentivar a las PYMES y gigantes empresariales, la voluntariedad y con ello, la inexistente coercitividad en el cumplimiento de comportamientos y actuaciones activas socialmente responsables supone la escasa implicación empresarial, una dejación absoluta.
Nuestra sociedad, actualmente va avanzando en lo que a valores se refiere, ha dotado de importancia ciertas manifestaciones, ideales y actuaciones que hace años pasaban desapercibidas o podían considerarse de valor ínfimo
Bien es cierto que, nuestra sociedad, actualmente va avanzando en lo que a valores se refiere, ha dotado de importancia ciertas manifestaciones, ideales y actuaciones que hace años pasaban desapercibidas o podían considerarse de valor ínfimo. Por ello, toda actividad económica o de cualquier otra índole cuyas consecuencias repercutan en la sociedad, deberá atender a las solicitudes y exigencias de la misma si desea erguirse y continuar en un mundo deseado, calificado como responsable socialmente. De manera teórica y con fines de reforzar la imagen de las empresas, todas desean ser calificadas con el “plus” responsabilidad social empresarial, pero, dicho “plus” conlleva, como hemos comentado anteriormente, mucho esfuerzo, dedicación y aporte económico, que no toda empresa realiza y menos aún, si todo eso queda oculto en la intimidad de cada empresa.
La consideración de responsable socialmente implica el cumplimiento de manera voluntaria de una serie de requisitos y principios
La consideración de responsable socialmente implica el cumplimiento de manera voluntaria de una serie de requisitos y principios. Esa voluntariedad es lo que otorga el valor positivo a aquellas sociedades que llevan a cabo medidas en busca de bienestar social, ayudando al entorno en el que desarrollan su actividad, la colaboración con acciones medioambientales… pero es a su vez, también, el impedimento para su cumplimiento global en todas las sociedades mercantiles.
La escasa coercitividad e imperatividad de la normativa, conduce a una pasividad empresarial, pues, las sociedades mercantiles explotan aquello que vaya a ser lo más visible para el público, minorando esfuerzos para ser verdaderamente responsables socialmente por voluntad y propio deseo.
La responsabilidad social empresarial es algo más que dar visibilidad de las reducciones de gases contaminantes a la atmósfera, de publicitar colaboraciones con pequeños empresarios y en situación de pobreza, de la contratación sin distinción de género
Debemos concienciarnos que, la responsabilidad social empresarial es algo más que dar visibilidad de las reducciones de gases contaminantes a la atmósfera, de publicitar colaboraciones con pequeños empresarios y en situación de pobreza, de la contratación sin distinción de género. Responsabilidad social es un compromiso que debe inculcarse desde el inicio, promoverse por organismos públicos y privados de manera contundente, puesto que a día de hoy, la sociedad evita realizar de manera desinteresada todo aquello que suponga un coste económico aunque beneficie a la colectividad y entorno que le rodea. Todas aquellas medidas que llevan consigo un “castigo” imperativo son atendidas de manera más eficaz que las recomendadas de manera voluntaria. Lamentable, pero cierto.
Llegar a ser un gigante económico o no tan gigante no sólo no debería depender en nuestros días, del volumen de facturación, sino de las acciones y consecuencias que la actividad mercantil de la empresa tenga en el entorno en que se rodea. Cada vez son más los clientes, trabajadores, proveedores que a la hora de colaborar o prestar servicios en empresas tienen como uno de sus objetivos encontrar la esencia de responsabilidad social en ellas.
La sociedad está cambiando y con ella, esa celeridad en el desarrollo, que exige un cambio en la visión de cómo se ha entendido hasta ahora el mundo empresarial.
No todo vale para desarrollar una actividad mercantil, debe establecerse límites, anteponiendo valores, para ser verdaderamente responsable socialmente.
Rocío Bejarano es Graduada en Derecho por la UMH, con experiencia en el sector bancario y en despachos de abogacía. Mención de honor en litigio por el Colegio de Abogados de Terrassa. Además, de colaborar con el Parque Científico de la UMH durante la realización del TFG.
