El peor regalo de navidades

‘La falta de empleo sobre todo para nuestros jóvenes y las dificultades económicas de muchas familias especialmente aquellas que sufren una mayor vulnerabilidad siguen siendo la principal preocupación en nuestro paísestas palabras eran pronunciadas por el rey en su discurso de navidad este año. Además del mítico discurso del rey estos días también han aparecido en la televisión historias bonitas de personas que les había tocado la lotería y según comentaba un hombre mayor, de unos cincuenta y cinco años de edad, cito palabras textuales: ‘con este pellizco dejo de ser un esclavo del trabajo’. Pero, y qué pasa con los otros, aquellos a los que no les ha tocado nada no, -esos son la gran mayoría- yo me refiero a esas personas que en estas fechas pierden su empleo, personas que son despedidas con el marisco, los regalos y las uvas ya compradas. Qué es de ellos o ellas, resulta indiferente el género cuando se trata de algo así, lo que importa es cómo se sentirán, cómo afrontarán está situación a partir de ahora, ¿comerán menos roscón  pensando en su futuro?, pero y aparte del rey ¿alguien más ha pensado en ellos? O se ha detenido a preguntarse si quizás lo único que necesiten sea un cálido abrazo.

Mientras escribo esto, recuerdo a Juanito ese hombre que después de muchos años en la empresa, llego un veintisiete de diciembre a su casa con la sensación de que se acababa el mundo ese mismo día, después de que su jefe le confirmara verbalmente que para el año próximo ya no contaría con él, con la de horas que había trabajado cuando todos sus compañeros abandonaban la empresa pensando en que eso le reportaría algún beneficio, o su puntualidad innata desde el primer día que empezó a trabajar en la fábrica, y todo esto dónde quedaba ahora, quién se lo iba a recompensar. La noticia en su casa cayó como un jarro de agua fría, ya que los únicos ingresos que entraban era su humilde sueldo. Y ahora qué pensaba hacer Juanito, él que llevaba toda la vida haciendo muebles, se montaría por su cuenta o sería mejor no complicarse y comprar una bicicleta con la indemnización, al menos trabajaría para una de las grandes Glovo o Deliveroo, eso sí tendría que contratar más megas en su tarifa móvil.

No vamos a banalizar con algo tan serio, hay que tener en cuenta a estas personas, porque el trabajo aunque a muchos se les olvide es un derecho que está recogido en la Constitución y aunque no se trate de un derecho fundamental, debería de serlo. Por eso, un fuerte abrazo para Juanito y todos/as que se encuentren en una situación parecida. Y decirles que todavía queda el sorteo del niño.

Escrito por Alejandro Melgarejo Pérez Fundador del BLOG

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