Up in the air

Esta pandemia mundial originada por la Covid19 ha provocado una aceleración de la revolución digital a todos los niveles. Un claro ejemplo de ello ha sido el aumento de la demanda de dispositivos electrónicos (portátiles, ordenadores de mesa, cámaras, impresoras, etc.) tanto por parte de los hogares, como de las empresas. Además, de la sistematización de procesos virtuales, que antes se producían de manera presencial.

En este último caso, hay que destacar lo positivo de este acelerón que ha permitido avanzar a pasos agigantados. Todo ello, sin olvidar que hay procesos o decisiones que resultaría muy complicado que se pudieran llegar a sustituir por la tecnología aunque esta consiguiera hacerlos más sencillos. Y quiero mencionar una situación en concreto aprovechando la película Up in the air que vi hace unas semanas. En este filme protagonizado por George Cloony, el protagonista trabaja para una empresa que se dedica a la técnica del outplacement, y sus servicios son contratados para despedir a empleados de otras empresas de todo EE.UU., ofreciéndoles todo un programa de futuro en el cual se muestra el asesoramiento y apoyo que podrán recibir los trabajadores/as que se quedan en situación de desempleo.

Lo más impactante de la película es la psicología y el talante que utiliza el protagonista para llevar a cabo estos despidos, todo parece funcionar. Hasta que en un giro de tuercas la empresa decide que la comunicación de estos despidos a los trabajadores se lleve a cabo a través de videoconferencias con el fin de ahorrar costes en viajes, pues bien, todo parece ir sobre ruedas hasta que sucede la tragedia del suicidio tras la comunicación del despido a uno de ellos vía videoconferencia. Después de este suceso, la empresa acaba volviendo a la modalidad anterior, dándose cuenta así del error cometido.

La película tiene mucha más trama, aunque aquí me haya quedado con la parte que nos interesa, es decir, reconocer bien de antemano que decisiones tan relevantes como la mencionada anteriormente, no pueden realizarse o gestionarse con semejante frialdad o sustituyendo el trato humano que proporciona el cara a cara a la hora de comunicar una noticia de ese calado. En conclusión, todos los cambios que vengan para mejorar y facilitar los procesos actuales de la mano de la tecnología bienvenidos sean, siempre y cuando su gestión sea humana y en pro de los derechos ya establecidos.

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